6º Ciclo IPAF–FIDA (2022–2026)
ORGANIZACIÓN
Asociación para la Naturaleza y el Desarrollo Sostenible (ANDES)
BENEFICIARIOS DIRECTOS
70
BENEFICIARIOS inDIRECTOS
11000

El proyecto busca fortalecer las capacidades de los colectivos de mujeres Quechua en los Andes peruanos para mejorar la nutrición, el bienestar y generar oportunidades de ingresos, a la vez que conservan y promueven el patrimonio biocultural local. En el Parque Chalakuy, los grupos de mujeres elaboran y comercializan alimentos, artesanías y otros productos naturales, contribuyendo a la preservación de su patrimonio cultural. El desarrollo de capacidades se enfocará en consolidar los sistemas alimentarios andinos, mejorar la adaptación y mitigación frente al cambio climático, promover la nutrición, desarrollar productos bioculturales y fomentar la gestión sostenible de negocios.

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Lo que crece en las alturas
FotografíasFlorence Goupil, Sasha Belton
TEXTOAndrea Fajardo
Distritos de Pisaq y Lares / Provincia de Calca / Cusco / Perú

En las alturas de Cusco, las comunidades Quechuas de los distritos de Pisaq y Lares llevan siglos cultivando la vida en condiciones climáticas y territoriales que, desde afuera, parecen inviables. En el Parque de la Papa (3.350–4.619 m s. n. m.) y el Parque Chalakuy (2.296–5.740 m s. n. m.), el Pueblo Quechua ha construido uno de los sistemas de conocimiento agrícola más sofisticados de la región, sostenido en gran parte por las manos y la memoria de las Mujeres Quechua. 

Este es un conocimiento que no está escrito en ningún manual, pero que ha permitido alimentar a familias enteras durante generaciones. Así lo explica Jessica Villacorta, integrante de la Asociación ANDES y coordinadora de un proyecto de patrimonio biocultural y soberanía alimentaria, desarrollado en el Parque de la Papa y en el Parque Chalakuy, con el acompañamiento del Foro Internacional de Mujeres Indígenas (FIMI) y el financiamiento del Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA), a través de su Fondo de Apoyo a los Pueblos Indígenas (IPAF).

Con un énfasis particular en el rol de las mujeres como agricultoras, cuidadoras de semillas, transmisoras de conocimiento y gestoras de iniciativas económicas comunitarias, el proyecto surge en un contexto donde el cambio climático se ha manifestado en las lluvias irregulares, las heladas más intensas y las sequías prolongadas que han alterado el calendario agrícola y han impactado de manera negativa en la producción de cultivos importantes para la subsistencia. 

"Sabemos que por el cambio climático y por sistemas alimentarios industriales hay muchos riesgos en la calidad de vida de estas comunidades", explica Tammy Stenner, quien brinda apoyo metodológico y comunicacional en este proyecto de la Asociación ANDES. Agrega que "hay muchos factores influyendo en la conservación de prácticas que sabemos que son resilientes, mejores para la salud y para el medio ambiente". La conservación de la diversidad agrícola, incluidas 1,367 variedades de papa nativa, entre ellas también la mashua, la oca y el olluco en el Parque de la Papa y 95 ecotipos de maíz, necesita un enfoque amplio que incluye los derechos territoriales, la protección medioambiental, la preservación de conocimientos, las prácticas tradicionales y las oportunidades económicas para las comunidades indígenas.

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(5) Felicia Tito Paucar se dirige a las parcelas bajas de Choquehuanca. (6) Saturna Quispe Puma frente a su cultivo de maíz nativo. (7) Felicia Tito Paucar supervisa la maduración del maíz. La presencia de flores silvestres en el campo forma parte de un ecosistema diverso que protege los cultivos de plagas de forma natural. (8 a-b) Eulogio Laguna Valdez en la comunidad de Choquehuanca. (9) El arado y la cosecha se realizan de forma manual para evitar la erosión en las laderas y mantener viva la técnica de la chaquitaclla o arado de pie. (10) El almacenamiento en zonas húmedas es una técnica de conservación ancestral que garantiza la viabilidad del alimento durante todo el año.

En ese sentido, las mujeres del Parque de la Papa y el Parque Chalakuy han empezado a integrar sus saberes tradicionales con nuevas necesidades y tecnologías para la conservación y el desarrollo de su economía biocultural.

Jessica cuenta cómo el fortalecimiento de capacidades ha pasado por reactivar conocimientos que estaban siendo desplazados en torno a la alimentación. En talleres de gastronomía que han organizado, las mujeres aprenden nuevas formas de preparación y redescubren productos locales de alto valor nutricional que algunas habían dejado de consumir. Un caso es de la Llullucha, una cianobacteria nativa comestible que crece en lagunas altoandinas, con alto contenido de proteínas y vitaminas, que muchas mujeres habían olvidado por desconocimiento e introducción de otros alimentos externos, o por la dificultad de recolectarla.

El Parque de la Papa conserva 1,367 variedades de papa nativa y constituye uno de los principales centros de diversidad agrícola de los Andes.

A partir de las capacitaciones realizadas por ANDES, las participantes se han concientizado sobre el valor nutritivo de sus recursos y los han reincorporado a su dieta. La recuperación de estos alimentos responde además a un enfoque de soberanía alimentaria en comunidades con una amplia tradición de diversidad agrícola, para integrar cultivos adaptados a condiciones climáticas extremas.

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(11) Las papas nativas son un registro vivo de la identidad Quechua. Cada variedad conserva nombres y saberes ancestrales que vinculan a la comunidad con el territorio. (12) Wenseslada Quispe Quispe, de la comunidad de Choquehuanca, cuida un banco de semillas de más de 80 variedades de maíz nativo. (13) Papa nativa Qhachun Waqachi. (14) Papa nativa Maqtillo. (15) Mariano Sutta Apocusi, de la comunidad de Pampallaqta. (16) Vista de las parcelas de la comunidad de Choquecancha.

Otro eje fundamental del proyecto ha sido el fortalecimiento de técnicas tradicionales como el teñido con plantas nativas y la medicina natural. En los talleres de teñido, mujeres del Parque de la Papa compartieron sus conocimientos con mujeres del Parque Chalakuy, aprendieron a obtener colores a partir del uso de la cochinilla de carmín (una especie de insecto parásito que vive en una planta del género Opuntia) y otras especies de plantas locales. Algunas mujeres empezaron a usar tintes sintéticos por la disponibilidad de insumos industriales y la pérdida gradual de saberes ancestrales. Al participar de los talleres, muchas mujeres comenzaron a recordar y valorar lo que les habían enseñado sus padres, madres y abuelas, y a reconocer el potencial y aprovechar mejor los recursos que tienen a la mano.

Las Mujeres Quechua desempeñan un papel central en la conservación de semillas, la transmisión de conocimientos y el manejo de la biodiversidad agrícola.

En el ámbito de las plantas medicinales, el proyecto ha promovido la sistematización y transformación de conocimientos en productos concretos como filtrantes, pomadas y champús. A través de metodologías como la yupana (un tablero de conteo usado por los Incas para hacer operaciones aritméticas), las mujeres reorganizan y clasifican plantas según sus propiedades medicinales, identifican combinaciones posibles y desarrollan nuevos productos que se puedan comercializar.

"No es exactamente como el modelo de una empresa común", explica Tammy. "Es un modelo basado en el Sumaq Kawsay (el buen vivir), donde se respeta y protege la naturaleza". En la práctica, esto se traduce en decisiones como no recolectar todas las plantas disponibles, solo las necesarias, y mantener una relación de cuidado con el entorno.

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(17) Clasificación y almacenamiento del maíz nativo Saccsa Sara. (18) Qeto qeto o Gamochaeta americana, usada para elaborar pomadas. (19) Chillka o Baccharis sp, usada para elaborar pomadas. (20) Calendula o Calendula officinalis, planta medicinal usada en la elaboración de jabones. (21) Molle o Schinus molle para elaborar pomadas. (22) Manzanilla o Chamaemelum nobile. (23) Muña o Mitostachys andina, una planta medicinal filtrante. (24) En las comunidades se generan espacios donde se custodia el retorno de las semillas ancestrales a las manos de sus guardianes originales. La diversidad garantiza la seguridad alimentaria del ayllu.

El componente económico se construye, en este sentido, desde una lógica distinta a la de las empresas convencionales. Las microempresas surgidas en el marco de este proyecto operan bajo principios de economía solidaria: las ganancias se distribuyen, los turnos de venta se rotan y el beneficio se extiende a la comunidad. En territorios donde el trueque sigue siendo una práctica vigente, la intención es integrar esas prácticas en un modelo híbrido que combine ingresos monetarios con formas tradicionales de apoyo mutuo.

El Sumaq Kawsay o “buen vivir” promueve formas de producción basadas en el equilibrio con la naturaleza, la reciprocidad y el bienestar colectivo.

Jessica recuerda la historia de Jacinta, una mujer quechua del Parque Chalakuy que había aprendido de su madre a curar fracturas, pero que había dejado de ejercer esa práctica porque no le generaba ingresos. A partir de las microempresas implementadas por las comunidades, con apoyo de ANDES, su conocimiento se transformó en un producto con mejor presentación y mayor demanda. "Ahora la llaman: 'Señora Jacinta, necesito tal, ayúdame que hay una fractura, etc.'", agrega Jessica. Esto llevó a Jacinta a recuperar un rol activo como curandera en su comunidad, algo que reconfigura la percepción que las propias mujeres tienen de sí mismas y de sus saberes.

Tammy y Jessica, como principales acompañantes del proyecto, cuentan que muchas de las participantes, sobre todo las mayores, no han tenido acceso a educación formal completa y esto influye en cómo valoran su conocimiento. "Al comienzo dicen: 'Es que yo no sé mucho porque no he estudiado'", menciona Tammy. Pero al reconocer y poner en valor lo que saben a través de experiencias concretas como los talleres, donde enseñan y aprenden con otras mujeres, esa percepción cambia.

Los resultados se han consolidado en espacios como mercados y centros de procesamiento en Pisac y Lares, donde los productos bioculturales realizados por las mujeres del Parque de la Papa y el Parque Chalakuy se venden de manera regular, con su marca colectiva propia de cada parque, a precios que reflejan el valor del conocimiento incorporado. La aceptación ha sido positiva y las mujeres ya están viendo la posibilidad de ampliar su presencia en otros mercados, mejorar el etiquetado y obtener registros sanitarios.

Para la Asociación ANDES, este avance apunta hacia un objetivo más amplio, que es la autonomía plena y la sostenibilidad de los territorios y economías bioculturales. "Estamos aquí para apoyarlas, pero la idea es que más adelante los territorios bioculturales y las iniciativas económicas manejados por las mujeres Quechua no necesiten el apoyo de ANDES", señala Tammy.

En un contexto donde el cambio climático sigue intensificando sus efectos sobre la agricultura y los ciclos de vida en los Andes peruanos, esa autonomía se vuelve una necesidad vital para la adaptación y el modo de vida de las comunidades indígenas. Cada visita al Parque de la Papa o cada jornada de mercado en el Parque Chalakuy es una oportunidad de intercambio económico y un punto de encuentro para hacer visible una transformación más profunda: la de mujeres que, al innovar con base en su conocimiento ancestral, están redefiniendo su lugar en el Pueblo Quechua y construyendo, desde ahí, respuestas propias frente a un futuro incierto.

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(26) Felicia Tito Paucar camina entre sus cultivos. Su gestión ha permitido conservar más de 220 variedades de maíz nativo, una herencia colectiva que sostiene la autonomía alimentaria.

Baleu, Guaxpom La Calera, Mocohán / Alta Verapaz, Baja Verapaz / Guatemala
Las comunidades Maya Q’eqchi’ y Maya Poqomchi’ se encuentran en los municipios de San Cristóbal Verapaz y Tucurú, en el Departamento de Alta Verapaz, y el municipio de Purulhá en Baja Verapaz, ubicados en la Región Norte de Guatemala. El territorio es atravesado por la Sierra Madre y el entorno es predominantemente subtropical y montañoso. Las temperaturas oscilan entre los 16 - 22 °C.
ORGANIZACIÓN
Unión Verapacense de Organizaciones Campesinas (UVOC), Asociación Mujeres Mayas Comprometida con el Desarrollo de las Comunidades Indígenas y Campesinas (IXOQ MAYAJ)
PARTICIPANTES DIRECTOS
180
PARTICIPANTES inDIRECTOS
300

Priorizar los conocimientos ancestrales de las comunidades para la defensa y recuperación cosmogónica del territorio Maya Q’eqchi’ y Maya Poqomchi’. Realización del primer intercambio de experiencias a nivel ancestral y cosmogónico, con la participación de Autoridades del área Sur, Occidente, Altiplano y Norte de Guatemala. Construcción de huertas, viveros y parcelas demostrativas por parte del equipo técnico y de los participantes con el objetivo de mejorar la nutrición y consolidar la seguridad alimentaria de la región.

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