En las alturas de Cusco, las comunidades Quechuas de los distritos de Pisaq y Lares llevan siglos cultivando la vida en condiciones climáticas y territoriales que, desde afuera, parecen inviables. En el Parque de la Papa (3.350–4.619 m s. n. m.) y el Parque Chalakuy (2.296–5.740 m s. n. m.), el Pueblo Quechua ha construido uno de los sistemas de conocimiento agrícola más sofisticados de la región, sostenido en gran parte por las manos y la memoria de las Mujeres Quechua.
Este es un conocimiento que no está escrito en ningún manual, pero que ha permitido alimentar a familias enteras durante generaciones. Así lo explica Jessica Villacorta, integrante de la Asociación ANDES y coordinadora de un proyecto de patrimonio biocultural y soberanía alimentaria, desarrollado en el Parque de la Papa y en el Parque Chalakuy, con el acompañamiento del Foro Internacional de Mujeres Indígenas (FIMI) y el financiamiento del Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA), a través de su Fondo de Apoyo a los Pueblos Indígenas (IPAF).


