“Los bosques son mi supermercado, mi farmacia, mi congeladora”. Así define Onel Masardule, líder indígena Guna del territorio Guna Yala en Panamá, la relación ancestral de su pueblo con la naturaleza. La frase describe con precisión una forma de vida que sigue vigente en Guna Yala, donde el vínculo con el territorio es material y cotidiano, y donde la seguridad alimentaria depende, en gran medida, de lo que el bosque y el mar pueden ofrecer.
Ubicada en la costa caribeña al este de Panamá, esta es una región habitada por más de 32 mil personas, en su mayoría del Pueblo Indígena Guna. Esta población se distribuye entre islas, zonas costeras y áreas continentales. Allí el cambio climático ha alterado muchos de los ciclos que sostienen la vida: el aumento del nivel del mar, la irregularidad de las lluvias y la intensificación de fenómenos extremos están modificando las condiciones de producción y habitabilidad en uno de los territorios más expuestos de Panamá.


