Una mujer Aymara de Corque Marka, en Bolivia, puede identificar cuando una llama está enferma antes que cualquier veterinario formado en medicina occidental. Se da cuenta por la forma del caminar del animal, por cómo mueve la cabeza, por si toma del agua estancada cuando ya no hay otra fuente limpia, pues es difícil que las llamas tomen agua contaminada. Así lo explica María Eugenia Choque Quispe, una mujer del Pueblo Aymara que coordina el Centro de Estudios Multidisciplinarios Aymara (CEM) en la comunidad Corque Marka, a 90 kilómetros de la ciudad de Oruro, y en los Ayllus al norte de Potosí.
La población de Corque Marka es de origen Aymara y la mayor parte es bilingüe en aymara-castellano. El territorio se organiza en 14 Ayllus (familias) pertenecientes a la Nación Jacha Karangas de Bolivia. Por otro lado, el norte de Potosí es una región históricamente Quechua, caracterizada por la presencia de comunidades mineras y un trilingüismo aymara-quechua-castellano. En ambos territorios la llama ha sido, por siglos, un animal de crianza, pero también un eje económico, espiritual y social del Pueblo Aymara.


