6º Ciclo IPAF–FIDA (2022–2026)
ORGANIZACIÓN
Fundación para el Desarrollo Tecnológico Sustentable A.C. (FUDETEC)
BENEFICIARIOS DIRECTOS
400
BENEFICIARIOS inDIRECTOS
1841

El proyecto se centra en la participación activa de mujeres jefas de familia de la comunidad indígena Jñatjo (Mazahua) Crescencio Morales. Se busca desarrollar capacidades tecnológicas sustentables para la preservación de alimentos, promover la seguridad económica mediante tecnologías alternativas y proteger los recursos naturales de la comunidad. Se impartirán talleres con enfoque de equidad de género, demostrativos y de capacitación, orientados al desarrollo de capacidades emprendedoras y a fortalecer la seguridad alimentaria. Como resultado, las beneficiarias se empoderarán en el uso de tecnologías alternativas, recibiendo 400 deshidratadores solares, 400 estufas solares, 800 manuales y 400 recetarios.

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Tecnología sustentable
FotografíasFátima Ramírez López
TEXTOAndrea Fajardo
Comunidad Crescencio Morales, Zitácuaro / Michoacán / México

Adelina se levanta todos los días a las seis de la mañana, sin excepción. Lo primero que hace es el desayuno de su hijo antes de que se vaya a la escuela. Después viene todo lo demás: los borregos, la siembra, la ropa, los encargos de artesanía y en los últimos dos años, según la temporada y el sol, el uso de un deshidratador de alimentos que tiene en su cocina. 

Adelina Pérez es una Mujer Indígena Jñatjo (Mazahua) que vive en El Lindero, una localidad de la comunidad Crescencio Morales en el municipio de Zitácuaro, justo en el filo que separa Michoacán del Estado de México. Una zona seca, habitada por al menos 20 mil personas distribuidas en 16 localidades que hablan la lengua Mazahua, una lengua de la familia oto-mangue: la agrupación lingüística más grande, diversa y antigua de México. Sus principales actividades económicas son el cultivo de maíz, frijol, durazno y aguacate, la cría de animales y la elaboración de artesanías. Adelina es artesana desde los 9 años.

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(1) El liderazgo de las mujeres en las brigadas de vigilancia ha sido decisivo para el autogobierno de Crescencio Morales, consolidando un frente de resistencia contra la tala ilegal y otras amenazas externas.

La comunidad Crescencio Morales tiene su propio Concejo de Autogobierno Comunal Indígena, uno de los primeros en Michoacán bajo la reforma de la Ley Orgánica Municipal de 2021, que abrió esa posibilidad para comunidades indígenas de la entidad. Antes del autogobierno, la inseguridad en la zona había escalado con robos constantes y amenazas de grupos criminales.

Fue entonces cuando Adelina, junto con otras siete mujeres de El Lindero, se sumó a las brigadas de vigilancia comunitaria que salían de noche y armadas para recorrer el cerro. "Muchos nos decían: ¿quién se pone a hacer eso? Están locos. Se van allá a perder la vida por tonterías", recuerda Adelina. Pero a pesar de las críticas y burlas, ella y sus compañeras siguieron. Perdieron a algunos vecinos en el camino, pero el autogobierno se consolidó de todas formas.

El pueblo Jñatjo (Mazahua) habita principalmente el altiplano central mexicano, incluyendo los estados de México, Michoacán y Querétaro.

Otro problema que enfrentaban desde hace años es que las frutas y verduras de temporada se echaban a perder porque no había manera de conservarlas. Todo lo que abundaba unos meses y escaseaba el resto del año se perdía sin remedio, en una comunidad que, para ir al mercado más cercano (el de Zitácuaro), depende de los únicos dos horarios de transporte que tienen al día y una hora de camino.

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(2) Nallely Flores Vega. La labor de las mujeres sostiene la economía comunitaria al vincular la gestión del hogar con la administración de los recursos forestales. (3 a-b-c-d) El cuidado y aprovechamiento del entorno reduce la dependencia de mercados externos y fortalece una economía basada en el respeto a los ciclos naturales. (4 a-b-c) La crianza de borregos provee la materia prima para la producción textil artesanal. (5) La identificación de especies botánicas es indispensable para la preservación de la medicina y alimentación tradicional.

Detrás de ese problema alimentario había otro más antiguo: muchas de las cocinas en la comunidad siguen funcionando con leña, lo que mantiene a las mujeres respirando humo al interior durante horas y aumenta la tala en un bosque que la misma comunidad lleva años intentando recuperar. Los fogones Patsari (que significa “la que cuida” en lengua purépecha), una tecnología ecológica diseñada para sustituir los fogones tradicionales, ya se encuentran en muchas casas y ayudan a gastar menos leña, pero no resuelven el problema del humo ni de la tala.

En ese contexto, donde una comunidad peleó por gobernarse a sí misma, los bosques están en riesgo de desaparecer y las mujeres habían mostrado su valentía para defender el territorio, en conjunto con la Fundación para el Desarrollo Tecnológico Sustentable A.C. (FUDETEC), una asociación civil con sede en Zitácuaro y con 15 años de trabajo en la región, desarrollaron una propuesta para introducir tecnología solar en la comunidad: primero los deshidratadores para conservar alimentos y también las hierbas medicinales de temporada; después las estufas solares para cocinar sin leña. Una solución que la comunidad necesitaba y que las mujeres, en particular, podían usar de manera inmediata.

El proyecto de FUDETEC, acompañado por el Foro Internacional de Mujeres Indígenas (FIMI) y el financiamiento del Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA), a través de su Fondo de Apoyo a los Pueblos Indígenas (IPAF), entregó deshidratadores solares a las mujeres de la comunidad y las capacitó en su uso.

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(6) Los talleres de bordado son nodos de organización colectiva donde se teje la memoria cultural y se discute la política comunitaria. (7 a-b-c) La transformación integral de la lana comprende el escarmenado manual para alinear la fibra, el hilado con malacate para crear la hebra y el bordado en punto de cruz. (8) Mercedes Flores Mondragón. (9 a-b-c-d) A través de representaciones de la fauna local, las artesanas narran la relación histórica de la comunidad con el bosque.

Diego Valdés, director de la fundación, explica que un deshidratador cuesta alrededor de 2 mil pesos mexicanos (115 dólares aproximadamente), y aunque no cambia por completo la economía de una comunidad, puede incidir en decisiones cotidianas sobre consumo y ahorro. Lo que hace el deshidratador es captar la radiación del sol para calentar el aire, que circula de manera natural a través de charolas con alimentos y evapora su agua para conservarlos sin necesidad de electricidad.

En la casa de Adelina en El Lindero, el deshidratador lleva funcionando al menos un año. Ha deshidratado nopales, plátano y jitomates. También ha secado las hierbas medicinales que su hija de 15 años ya sabe preparar en té cuando alguien en la familia tiene dolor de panza o gripa. Hierbas que los abuelos le enseñaron a usar y que antes solo se encontraban frescas un par de meses al año.

Los deshidratadores solares permiten conservar frutas, verduras y plantas medicinales sin depender de electricidad ni combustibles.

"No pierden sabor, no pierden nada", dice Adelina sobre las rebanadas de plátano que salen del deshidratador cada vez que los prepara. "El plátano normal, no el macho, queda así tostadito y sabroso".

Desde el principio, la organización se propuso articular el proyecto con lo que la comunidad ya sabía hacer. En los talleres que ha organizado FUDETEC, mujeres de distintas localidades han intercambiado recetas de comida y usos de plantas medicinales: quién deshidrató qué, a qué temperatura, por cuánto tiempo. Una cadena de conocimiento que existía de manera oral y que ahora tiene un soporte material.

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(10) A través de las asambleas, la comunidad gestiona sus recursos con total independencia de la estructura municipal de Zitácuaro. (11 a-b-c) Los deshidratadores solares permiten conservar excedentes de frutas, verduras y plantas medicinales. (12 a-b) La alimentación tradicional se basa en cultivos como maíz, chile, frijol y calabaza. La integración de tecnologías de deshidratación permite prolongar la vida útil de estos insumos básicos. (13) La cría de aves de corral constituye una reserva de proteína y un pilar de la economía doméstica.

La comunidad, por su parte, ha aportado lo que tiene: el autogobierno presta sus instalaciones en La Viguita (el cuartel de la policía comunitaria) como bodega para el material del proyecto. Las señoras hacen el esfuerzo de conectarse a videollamadas para asistir a las reuniones aunque la señal sea irregular. Adelina ha recibido en su casa a estudiantes de la Universidad Autónoma de México que se han acercado a la comunidad para aprender sobre el proyecto y la vida en este territorio.

La comunidad Crescencio Morales fue una de las primeras de Michoacán en ejercer el autogobierno comunal reconocido por la legislación estatal.

En Crescencio Morales, las mujeres organizan la mayor parte del trabajo doméstico y productivo vinculado a la comida. Eso incluye el cuidado de animales, la siembra, procesar alimentos y, en muchos casos, generar ingresos complementarios a través de la venta de productos o artesanías. El deshidratador ha abierto una posibilidad económica que se afianzó recientemente con un taller de comercialización. “Sabíamos que podíamos vender la fruta deshidratada, pero nos faltaba aprender a fijar precios”, dice Adelina. Este taller se logró gracias a la colaboración de alumnos de dos escuelas de la comunidad: el CECyTEM 30, de Crescencio Morales (Colegio de Estudios Científicos y Tecnológicos del Estado de Michoacán) y el Telebachillerato Comunitario 03 La Palma, cuyos alumnos realizaron prácticas de deshidratado, costeo y rendimiento (con deshidratadores donados a las escuelas por FUDETEC).

El autogobierno trajo mejoras visibles en infraestructura y organización, pero también generó tensiones políticas con autoridades municipales. Una de las consecuencias ha sido la limitación de espacios para comercializar productos en Zitácuaro. Artesanas y cocineras que antes vendían en ferias o mercados dejaron de ser convocadas. Adelina lo menciona como un obstáculo concreto: “producir no siempre significa poder vender”.

La siguiente etapa del proyecto contempla la entrega de estufas solares para cada familia. La expectativa es reducir el uso de leña, que tiene implicaciones tanto ambientales como de salud. Adelina lo vincula directamente con el futuro que imagina para su comunidad. Sueña con que se puedan conservar cada vez más los alimentos que tienen, cuidar y recuperar el bosque, y transmitir sus conocimientos a las siguientes generaciones. Pero hace énfasis en una visión particular: que sus hijos no tengan que migrar por falta de sustento y oportunidades. Que si lo hacen, sea una decisión voluntaria y no forzada por la necesidad.

Para Diego y Adelina, el cambio más visible no está solo en introducir nuevas tecnologías a la comunidad, sino en el uso que se les da. El jitomate que antes se echaba a perder ahora se guarda. Las hierbas que solo se usaban en temporada ahora están disponibles por más tiempo. El trabajo que antes no se contabilizaba empieza a pensarse en términos de valor. Aunque faltan procesos de capacitación, acceso a mercados y resolución de tensiones externas, en la práctica cotidiana el margen de acción es mucho más amplio. La comunidad Crescencio Morales aprendió a defenderse de noche con el cerro a cuestas; ahora aprende también a defenderse del hambre y del olvido.

Baleu, Guaxpom La Calera, Mocohán / Alta Verapaz, Baja Verapaz / Guatemala
Las comunidades Maya Q’eqchi’ y Maya Poqomchi’ se encuentran en los municipios de San Cristóbal Verapaz y Tucurú, en el Departamento de Alta Verapaz, y el municipio de Purulhá en Baja Verapaz, ubicados en la Región Norte de Guatemala. El territorio es atravesado por la Sierra Madre y el entorno es predominantemente subtropical y montañoso. Las temperaturas oscilan entre los 16 - 22 °C.
ORGANIZACIÓN
Unión Verapacense de Organizaciones Campesinas (UVOC), Asociación Mujeres Mayas Comprometida con el Desarrollo de las Comunidades Indígenas y Campesinas (IXOQ MAYAJ)
PARTICIPANTES DIRECTOS
180
PARTICIPANTES inDIRECTOS
300

Priorizar los conocimientos ancestrales de las comunidades para la defensa y recuperación cosmogónica del territorio Maya Q’eqchi’ y Maya Poqomchi’. Realización del primer intercambio de experiencias a nivel ancestral y cosmogónico, con la participación de Autoridades del área Sur, Occidente, Altiplano y Norte de Guatemala. Construcción de huertas, viveros y parcelas demostrativas por parte del equipo técnico y de los participantes con el objetivo de mejorar la nutrición y consolidar la seguridad alimentaria de la región.

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