Totogalpa es un municipio que forma parte del llamado Corredor Seco Centroamericano, una franja que abarca desde el sur mexicano hasta Panamá y que padece sequías recurrentes y lluvias extremas, con un impacto agravado por la pobreza y la degradación de los recursos naturales. Su población, de mayoría campesina e indígena, se extiende por zonas altas, medias y bajas que cambian de clima en pocos kilómetros, pero que comparten una misma vulnerabilidad: la falta de agua suficiente para sostener la producción de alimentos.
Con el acompañamiento del Foro Internacional de Mujeres Indígenas (FIMI) y el financiamiento del Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA), a través de su Fondo de Apoyo a los Pueblos Indígenas (IPAF), la organización ALDEMA implementó un proyecto de conservación y cosecha de agua en cinco comunidades de Totogalpa: Tilan, Mamel, El Chagüite, Las Minas y Matasano.
El proyecto inició formalmente en enero de 2024 con varios componentes: reforestación, huertos familiares y fortalecimiento comunitario. Pero al observar con atención el territorio y las necesidades de las familias, terminó por organizarse alrededor de un problema más básico: cómo producir alimentos en un lugar donde el agua no está garantizada.
Antes de cualquier intervención, las señales eran visibles. En las comunidades de la parte media de Totogalpa, donde el calor es más intenso, la dieta familiar estaba incompleta.