6º Ciclo IPAF–FIDA (2022–2026)
ORGANIZACIÓN
Asociación de Cabildos Indígenas de Villagarzón, Putumayo (ACIMVIP)
BENEFICIARIOS DIRECTOS
2512
BENEFICIARIOS inDIRECTOS
4000

El proyecto fortaleció la organización comunitaria y el gobierno propio del Pueblo Inga, promoviendo la transmisión de saberes ancestrales y tradiciones esenciales para la pervivencia de su identidad cultural. Se construyó la Casa de las Semillas, espacio para la custodia de semillas tradicionales y la formación de wasikamas, con el fin de proteger el territorio y sus recursos. Entre las acciones principales se incluyen ceremonias de apertura y socialización de prácticas agroecológicas, mingas de pensamiento para el intercambio y retroalimentación de saberes, la bioconstrucción de la Casa de Semillas Amazónicas y conversatorios intergeneracionales sobre el Mandato Suma Kausangapa. Estas actividades han fortalecido la transmisión intergeneracional de conocimientos, la gestión del territorio y la conservación de semillas nativas, promoviendo la sostenibilidad, la justicia propia y la resiliencia cultural del Pueblo Inga.

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La casa de las semillas
FotografíasEliana Muchachasoy
TEXTOAndrea Fajardo
Villagarzón / Putumayo / Colombia

En el municipio de Villagarzón, Colombia, viven más de 600 familias distribuidas en nueve resguardos indígenas del Pueblo Inga. Este es uno de los municipios más biodiversos del piedemonte andino-amazónico en Colombia y su territorio es atravesado por ríos como el San Vicente, Vides, Chaluayaco, San Juan , Guineo y Putumayo, que bordean la frontera con Ecuador y Perú antes de desembocar en el gran río Amazonas. 

Según un reportaje de Agenda Propia, este también es uno de los territorios con más presiones externas. Décadas de extracción petrolera, procesos de colonización y efectos del cambio climático han ido transformando el paisaje y erosionando los saberes del Pueblo Inga.

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(1) El Pueblo Inga habita la zona de transición andino-amazónica del Putumayo, un corredor biológico de alta biodiversidad que funciona como regulador hídrico entre la cordillera y la llanura selvática.

"Con el pasar del tiempo, algunas semillas ya no se encuentran disponibles en el territorio y ya no podemos garantizar la seguridad alimentaria". Esto dice Marcela Riobamba, coordinadora de un proyecto para la custodia de semillas impulsado por la Asociación de Cabildos Indígenas Inga de Villagarzón, Putumayo (ACIMVIP), con el acompañamiento del Foro Internacional de Mujeres Indígenas (FIMI) y el financiamiento del Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA), a través de su Fondo de Apoyo a los Pueblos Indígenas (IPAF).

La Asociación ACIMVIP agrupa 12 comunidades del pueblo Inga en Putumayo. A finales de 2022, esta organización dio lugar a una iniciativa para detener la pérdida de semillas tradicionales. El proyecto se llamó Familias Custodias de Semillas Amazónicas por la Permanencia del Suma Kausangapa (que en Inga significa “buen vivir”), como una apuesta por recuperar, documentar y proteger semillas nativas de valor alimentario, maderable y artesanal.

El corazón del proyecto fue la construcción de la Casa de las Semillas, un espacio tradicional levantado en un predio de la organización que ya funcionaba como modelo de economía propia. El resultado fue una infraestructura que hoy funciona como espacio de formación para jóvenes Wasikamas (guardianes del territorio), intercambio cultural con los mayores y, en el futuro cercano, un banco de semillas nativas.

El Pueblo Inga desciende de comunidades Quechua que establecieron redes de intercambio de conocimientos, semillas y plantas medicinales.

Pero la obra fue solo una parte del proyecto. La construcción estuvo guiada por dos ceremonias de apertura y sanación, así como tres tulpas itinerantes (fogatas sagradas para la transmisión de conocimiento) en los resguardos de Albania, San Miguel de la Castellana y Musu Waira Sacha Nukanchipa.

“Los mayores, que en ciertos espacios son muy tímidos, esta vez se abrieron de la mejor manera y nos permitieron documentar los saberes que compartieron. Eso queda de manera cultural para nuestra comunidad. Es un documento que valoramos bastante”, explica Marcela.

Los registros obtenidos a través de audio y video se centraron en el manejo de las chagras, los ciclos de la siembra, los usos medicinales y alimentarios de semillas que ya casi nadie cultiva.

Según la investigación Colombia: la eterna espera del pueblo inga de Mongabay Latam en el piedemonte amazónico, donde vive el Pueblo Inga, más del 90% de Villagarzón ha estado cubierto por bloques petroleros. Pero el cambio climático ha sumado otra capa de conflicto. Jasbleydy Olivo, mujer del Pueblo Inga y secretaria de la Asociación ACIMVIP, lo describe a partir de lo que ella y su comunidad han visto en los ríos:

Los territorios Inga se ubican en una de las zonas de transición ecológica más diversas de Colombia, donde confluyen ecosistemas andinos y amazónicos.

"Esto nos ha afectado no solamente al Pueblo Inga y a los otros Pueblos Indígenas, sino a la población en general. Son las sequías de los ríos que cruzan nuestras comunidades, como el río Putumayo y el río San Vicente. Son los yacimientos de agua los que han sido más afectados."

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(8) La Casa de las Semillas, construida mediante mingas de trabajo comunitario, es el núcleo de la economía propia y centro de formación de Wasikamas, o guardianes del territorio. (9) Semilla de canangucha. (10 a-b-c) La estructura prioriza la ventilación natural y la protección contra la humedad. (11) Las nuevas generaciones aprenden a reconocer variedades nativas, además de escuchar los relatos de los mayores sobre los ciclos de siembra. (12) Frente a las sequías de los ríos, las mujeres Inga seleccionan las semillas más resistentes.

Es por eso que la idea de custodiar semillas es ahora para el Pueblo Inga una estrategia de preservación y resistencia ante los efectos de la crisis climática. Las semillas nativas, por su adaptación al lugar de origen y su diversidad genética, pueden resistir sequías, plagas o el incremento del calor. Jasbleydy lo articula desde un conocimiento propio: "Las semillas nativas, de acuerdo al cuidado de los mayores, a su forma de haberlas sembrado y conservado, tienen también el poder para enfrentar ese cambio climático".

Las semillas nativas son un reservorio de memoria ancestral, conocimiento ecológico y resistencia frente a los efectos del cambio climático.

El proyecto de la ACIMVIP cerró en abril de 2025, pero dejó una infraestructura y un proceso en marcha, lo cual denota su sostenibilidad. Mientras tanto, la ACIMVIP trabaja en la siguiente etapa del proyecto, que consiste en instalar una huerta medicinal de una hectárea en la comunidad de Cachiiaku, donde la médica tradicional del Pueblo Inga, María Otaya, guarda décadas de conocimiento sobre plantas que los jóvenes ya no reconocen.

"La medicina ancestral debe ser continua en términos de práctica", dice Jasbleydy. "De pronto, hace dos años, cuando pasó lo del COVID, volvimos a ella por necesidad. Los sabedores de la medicina lo tienen claro, pero hay jóvenes que ya no practicamos la medicina y hay que recuperarla”.

La proyección más amplia tiene nombre propio dentro de la organización: Sacha Muiu, el brazo productivo de la ACIMVIP, que busca convertir el aprovechamiento sostenible del bosque en una fuente de ingresos que financie la defensa del territorio. La visión es posicionar la marca con productos como jabones, aceites y champús artesanales elaborados con frutos amazónicos como la canangucha (también llamada moriche) y el copoazú (o cacao blanco). Productos que también puedan contar la historia del Pueblo Inga, a través de la conservación y el manejo sostenible.

Marcela y Jasbleydy coinciden en que los Inga han sido, históricamente, un pueblo que sabe moverse, negociar y persistir. La Casa de las Semillas, modesta en dimensiones pero precisa en su propósito, es parte de esa insistencia: un lugar para guardar los conocimientos que quedan. Para nombrarlos y transmitirlos en la palabra, pero también en la práctica y la acción comunitaria.

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(17) El Suma Kausangapa (Buen Vivir) es el eje rector del Pueblo Inga para asegurar su permanencia en el territorio. Representa la búsqueda de armonía entre la comunidad y la Alpa Mama (Madre Tierra).

Baleu, Guaxpom La Calera, Mocohán / Alta Verapaz, Baja Verapaz / Guatemala
Las comunidades Maya Q’eqchi’ y Maya Poqomchi’ se encuentran en los municipios de San Cristóbal Verapaz y Tucurú, en el Departamento de Alta Verapaz, y el municipio de Purulhá en Baja Verapaz, ubicados en la Región Norte de Guatemala. El territorio es atravesado por la Sierra Madre y el entorno es predominantemente subtropical y montañoso. Las temperaturas oscilan entre los 16 - 22 °C.
ORGANIZACIÓN
Unión Verapacense de Organizaciones Campesinas (UVOC), Asociación Mujeres Mayas Comprometida con el Desarrollo de las Comunidades Indígenas y Campesinas (IXOQ MAYAJ)
PARTICIPANTES DIRECTOS
180
PARTICIPANTES inDIRECTOS
300

Priorizar los conocimientos ancestrales de las comunidades para la defensa y recuperación cosmogónica del territorio Maya Q’eqchi’ y Maya Poqomchi’. Realización del primer intercambio de experiencias a nivel ancestral y cosmogónico, con la participación de Autoridades del área Sur, Occidente, Altiplano y Norte de Guatemala. Construcción de huertas, viveros y parcelas demostrativas por parte del equipo técnico y de los participantes con el objetivo de mejorar la nutrición y consolidar la seguridad alimentaria de la región.

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